El joyero más experimental e influyente de España nos abre las puertas de su mundo creativo desde su showroom en Madrid.
- 7 ago 2025
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Actualizado: 18 ago 2025
En el universo de Chus, la joyería deja de ser ornamento para convertirse en declaración. Sus piezas -que transitan entre la escultura, el arte conceptual y el diseño- no siguen tendencias, habitan un tiempo propio, donde cada objeto encarna una idea, una emoción, una presencia. Desde su showroom ubicado en el exclusivo barrio de Salamanca, el creador de origen catalán conversa con Moné sobre el arte de narrar con materia desde el alma.
“Una pieza puede nacer de una emoción, de una idea, o de una forma. Pero sobre todo parte de la necesidad de expresar algo. Hay veces que una forma te provoca y empiezas a trabajar sobre eso. Otras, surge de una historia.”

Este enfoque ha marcado una trayectoria que dialoga con distintas disciplinas y trasciende materiales y escalas. Para Chus, lo importante no es el oro, el diamante o la plata, sino el concepto detrás de la forma.
“Mis clientes no compran el material, compran la idea”, afirma.
Una obra entre lo efímero y lo eterno: Chus ha trabajado con materiales nobles, delicados y poéticos. Un ejemplo emblemático es Frágil, una exposición de joyas inspirada en la vulnerabilidad que trajo consigo la pandemia, donde perlas, oro, perfumes o cristales se combinaban con un soporte tan sutil como el papel. En ella, una joya en forma de espiral rendía homenaje al centenario del nacimiento Pasolini (uno de los grandes héroes para el artista).
También ha llevado su visión a formatos monumentales. De las joyas escultóricas propuestas en cerámica, cristal y acero para los distintos patios del Museo Picasso de Barcelona (Museu Picasso), al collar de 15 metros en cristal soplado a mano realizado en conjunto de la Real Fábrica de Cristales La Granja (Segovia). Chus navega con naturalidad entre lo mínimo y lo inmenso.
“No tengo los límites para explorar, para crear. Una joya puede ser mínima o gigantesca. La escala no cambia la intención”, destaca.

Co-crear como espacio de libertad: Lejos del diseño sujeto al mercado, las colaboraciones artísticas han sido una constante en la trayectoria de Chus. Ha trabajado con artistas como Louise Bourgeois, Antoni Miralda, Miquel Barceló o Pedro Almodóvar, sin perder su voz. Para él, el trabajo conjunto no es una cesión, sino una apertura.
“Me parece que es importante, en mi vida profesional, que haya una parte experimental. Y esa parte experimental, la consigo con mis colaboraciones con artistas contemporáneos”, afirma.
Chus encuentra en estas alianzas espacios de libertad. No busca imponer un estilo, sino construir puentes entre visiones. “A mí lo que me interesa de trabajar con un artista, es cuando se establece una conversación, un diálogo. Crear algo que no pertenezca ni al artista ni a mí, sino al proceso que compartimos”, explica.

Diseño atemporal, creación sin tiempo: El tiempo es un eje transversal en su obra. Muchas de sus joyas de los años 80 siguen vigentes, no porque predijeron una tendencia, sino porque nacieron de una fidelidad interna.
“Hay piezas que hice hace décadas y que la gente piensa que son nuevas. Es porque son joyas con alma”, comenta.
Quizás por eso su trabajo trasciende generaciones, países y materiales. Y aunque ha realizado joyas con plumas -inspirado por sus viajes a Colombia, Venezuela y Perú-, su investigación y experimentación constantes lo han llevado a explorar nuevos formatos.
“Sin dejar el lado de la joyería, estoy investigando el lado del diseño de mobiliario y otros volúmenes más grandes, porque realmente son diseños que podría hacer perfectamente en pequeña joyería”, explica.
Actualmente, está diseñando una serie de mobiliarios para una villa en el Lago di Como. El formato cambia, pero la sensibilidad y emoción son constantes.

Cada pieza, una historia: Para Chus, ninguna pieza nace vacía. Cada una guarda el momento de su concepción, el lugar, la emoción, la persona que la llevó. “Todas tienen una pequeña alma, una pequeña historia”, confiesa.
Y es en ese relato íntimo y silencioso que acompaña a cada objeto, donde habita la verdadera belleza de su obra.
Bienvenido al mundo de Chus Burés, donde el diseño no se lleva, se siente.
Colabradora. Roxana Arrué



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