Pink specks of dust in a garden with no sun | Daniel Jacoby, Marie Zolamian
- 22 sept 2025
- 4 Min. de lectura
Daniel Jacoby y Marie Zolamian exponen por primera vez juntos en el espacio
recientemente inaugurado en Madrid por Bombon Projects y CRISIS Galería. La muestra
reúne dos series de obra: “Polvos Rosados” de Jacoby y “Le jardin sans soleil” de Zolamian,
en las cuales cada artista ha trabajado durante varios años. Ambas series se presentan
ahora en diálogo bajo el título “Pink specks of dust in a garden with no sun”.

Encontrar partículas de polvo rosa en un jardín sin sol es, en sí mismo, un oxímoron visual,
una imagen imposible dada la ausencia de luz solar. Esta visión mental, en primera instancia,
nos resulta bucólica, cálida, evocadora y doméstica. Sin embargo, el título encierra también
dos matices sugerentes e inquietantes. Por un lado, el polvo rosado podría aludir a un
ambiente festivo o carnavalesco, pero también podría remitirnos a una sustancia química,
industrial o incluso a un polvo de materia extraterrestre.
Por otro lado, la ausencia de sol transforma el jardín en un espacio desprovisto de color, un paisaje en blanco y negro, lo que sugiere un lugar distópico o, alternativamente, un jardín nocturno donde las partículas de polvo rosa estuvieran iluminadas por luz de la luna o por focos de luz artificial.
Este juego especulativo al que invita el título podría replicarse al observar la obra de ambos
artistas. Tanto frente a las misteriosas pinturas y dibujos de Zolamian como frente a las
esculturas abstractas de Jacoby surgen preguntas que nos permiten construir nuestras
propias narrativas en un mundo de ficción que, sin embargo, refleja fragmentos de la realidad que habitamos.

La serie “Le jardin sans soleil” de Marie Zolamian comprende una serie de pinturas de 2025 y un conjunto de dibujos realizados entre 2023 y 2025. El proceso que Marie Zolamian sigue en cada serie de pinturas es meticuloso: primero encola las telas de lino con cola de conejo y las fija sobre paneles de madera; a continuación los lienzos se enmarcan y, una vez de vuelta en el estudio, comienza a pintar.
Utiliza la técnica wet on wet que le permite trabajar varios cuadros simultáneamente durante largos períodos de tiempo, donde las figuras emergen y se definen en función de las capas sucesivas de color, que desvelan imágenes enigmáticas,envueltas en un halo onírico. Estas composiciones nos transportan a un lugar misterioso, una realidad alternativa, que se hace más evidente cuando se atisban figuras humanoides, paisajes y animales ficcionales.
En el caso de los dibujos el proceso es diferente. En esta práctica Zolamian prioriza la
frescura de ejecución de los trazados, la composición espontánea de figuras y las posibles
narrativas accidentales. El dibujo, para ella, actúa a menudo como una herramienta de
desbloqueo antes de las intensas sesiones de pintura. Concretamente, en la serie de 2023,
los dibujos se convirtieron en una transferencia de las emociones extraídas del archivo del
hospital psiquiátrico de Geel, durante una residencia artística en la que Zolamian centró su
investigación en las observaciones psiquiátricas sobre mujeres afectadas por síndromes
post-traumáticos tras la Primera Guerra Mundial.

Por otro lado, las esculturas de Daniel Jacoby de su serie “Polvos Rosados” exploran las
tensiones entre lo estético y lo comercial. Este trabajo forma parte de una serie más amplia,
“Sydney”, inspirada en una tienda de ropa de algodón al por mayor que siempre sedujo a
Jacoby, principalmente por la formalización y estética de su escaparatismo, que conseguía
abstraer las figuras para maximizar el espacio visual disponible, configurando una estética
propia que nacía de la necesidad de eficiencia.
“Polvos Rosados” toma como referente un enorme centro comercial de los años 80 en Lima. Este tipo de galerías comerciales contienen múltiples pequeñas tiendas que se dedican a la venta de ropa, calzado, dvds, etc, y que a lo largo de 40 años han conseguido sobrevivir, muchas veces a través de la piratería. De nuevo aquí, Jacoby se fija en los recursos utilizados en los escaparates que con frecuencia incluyen tiras de led, neones y luces de colores para intentar transmitir una imagen de modernidad.

Jacoby suele diseñar y componer sus instalaciones desde el ordenador, pero, de forma
excepcional para esta serie, cortó las piezas a mano con una sierra de banda, que después
cubre con tejidos, simulando partes del cuerpo humano. Las diferentes texturas y colores de
las prendas superpuestas se contraponen al impoluto color y acabado del DM conformando
un dibujo tridimensional de contrastes, que adquiere una dimensión performativa gracias a
las luces LED integradas. Así, Jacoby nos invita a reflexionar sobre cómo los modelos de
consumo occidentales han permeado los mercados del Perú y el Sur Global, generando un
anhelo de modernidad que, pese a enfrentarse a límites y contradicciones, da lugar a una
estética híbrida y a la construcción de una identidad singular.

Ambos artistas exponen, a través de sus obras, paradojas que resuenan con la que plantea
el título de la exposición. Las esculturas de Jacoby son construcciones que transmiten una
forma de hacer y operar, priorizando el exceso y la estética, que corresponde a una bonanza
de otra época. Las figuras aparentemente irreales en las pinturas de Zolamian, por su parte,
construyen un archivo simbólico de memorias que nos sitúa en una línea de tiempo entre la
ensoñación y la realidad. Como la propia artista señala, sus pinturas conforman una suerte
de documental experimental de etnología ficticia.
La imaginación, como fuerza creativa, se convierte en una herramienta poderosa para ambos
artistas, que, canalizada a través de las formas y el color, nos proporciona el hilo conductor
que abre paso a una visión especulativa.
Texto por Gema Melgar















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