Ramiro Llona en Mantay: la semilla de una mirada
- hace 13 horas
- 3 min de lectura
En Cusco, Mantay nació como una casa de acogida para madres adolescentes en situación de vulnerabilidad. Su origen responde a una necesidad social urgente: proteger, acompañar y brindar herramientas de vida a jóvenes que enfrentaron la maternidad en contextos marcados por la violencia, el abandono y la exclusión. Desde entonces, el proyecto ha construido una misión clara: transformar historias desde el cuidado, la educación y la posibilidad de autonomía.

Con el tiempo, esa vocación humana encontró también un nuevo lenguaje en el arte. Así surge Mantay Modern Art Gallery, un espacio que no solo busca exhibir obras, sino activar conversaciones entre creación contemporánea, territorio, memoria e impacto social. Bajo la dirección y curaduría de Sergio Velásquez Calvo, la galería se ha consolidado como una plataforma cultural que propone mirar el arte desde Cusco y el Valle Sagrado, descentralizando el circuito artístico peruano y generando nuevos puntos de encuentro entre artistas, públicos y propósito.
Uno de los momentos más importantes de este recorrido fue la exposición “La Semilla”, de Ramiro Llona, presentada en 2025 en Cusco y Urubamba. La muestra permitió acercarse al universo de uno de los artistas peruanos más reconocidos desde una mirada centrada en el origen, el proceso y aquello que empieza a germinar antes de convertirse en obra.

Las fotografías realizadas bajo el lente de Gustavo Vivanco nos acercan precisamente a ese punto de partida: Ramiro Llona en su taller de Lima, rodeado de obras de gran formato, superficies en proceso y gestos que revelan la dimensión más íntima de su pintura. Antes de la sala de exposición, antes del montaje y antes de la mirada del público, existe ese espacio silencioso donde la obra nace. Allí, el artista se enfrenta a la tela desde el cuerpo, la materia y la intuición.
En esas imágenes, el taller aparece como un territorio propio. La escala de las obras obliga a una relación física con la pintura: el trazo se amplía, el gesto ocupa espacio y cada decisión deja una huella visible sobre la superficie. En Llona, la pintura no se entiende únicamente como imagen final, sino como proceso, tensión y pensamiento. Su obra se construye entre capas, silencios, correcciones y apariciones; entre aquello que se muestra y aquello que permanece oculto bajo la materia.
En “La Semilla”, ese proceso encontró un nuevo territorio de lectura. Cusco y el Valle Sagrado aportaron una carga simbólica particular: piedra, historia, paisaje y memoria. La obra de Llona dialogó con ese entorno desde su propio lenguaje, marcado por la composición, la intensidad de la materia y una búsqueda constante alrededor de la forma. Su presencia en Mantay confirmó la capacidad de la galería para generar encuentros significativos entre grandes artistas peruanos y escenarios que amplían la manera de interpretar su obra.
Pero Mantay no se define por un solo capítulo. Su programación actual continúa explorando la relación entre arte, territorio y memoria a través de “Altares de Piedra y Arena”, una propuesta que reúne las exposiciones “Vistas y Huacas”, de Edward Ranney, y “Arenas”, de Billy Hare, vigentes del 22 de mayo al 24 de agosto de 2026.

A través de la fotografía, ambas muestras profundizan en el paisaje peruano desde miradas distintas, pero complementarias. Ranney se aproxima a las huacas y a la arquitectura ancestral como presencias que resisten al tiempo, mientras Hare observa la costa y el desierto como territorios de silencio, huella y transformación. En conjunto, la propuesta amplía la línea curatorial que Mantay viene construyendo: una lectura del Perú desde sus formas, sus memorias y sus paisajes.
En ese sentido, Mantay Modern Art Gallery se posiciona como algo más que una galería. Es una plataforma cultural con propósito, un espacio donde el arte contemporáneo dialoga con una causa social concreta y donde la belleza también puede convertirse en una forma de sostenibilidad. Su propuesta une gestión cultural, descentralización artística e impacto humano, tres dimensiones que hoy resultan clave para entender el rol de los nuevos espacios culturales en el Perú.

Entre el recuerdo de “La Semilla” de Ramiro Llona y la muestra actual dedicada a la piedra, la arena y la memoria del paisaje, Mantay confirma una identidad propia: la de una galería que entiende el arte como puente. Un puente entre Lima y Cusco, entre artistas consagrados y nuevos públicos, entre contemplación estética y transformación social.
Desde el taller de Llona hasta las salas de Mantay, el recorrido revela una misma idea: el arte no solo se exhibe, también construye sentido. Y cuando se vincula con un propósito mayor, puede convertirse en una manera distinta de mirar el territorio, la memoria y el futuro.
@ramirollona
@mantaydesigngallery
@gustavovivanco_fotografia


























Comentarios